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domingo, 9 de mayo de 2010

Poesía y eternidad desde Tepetlixpa



Difícil, muy difícil es escribir sobre la poesía, ya no digamos hacer poesía; de hecho lo único que he tomado de ese arte son sus herramientas para observar, sentir, respirar...
Se preguntarán a qué viene esto. Bueno, pues es que en estos apretados días de tanta tarea, volví casi incidentalmente a escribir (digamos mejor a intentar) poesía.
Pero antes quisiera exponer mis temores. Hay tanto que decir sobre la poesía que sólo el silencio puede dar idea, en su majestuosidad y alcance, lo que la poesía es. Descubrir mundos, buscar lenguajes, mostrar otros mundos que en realidad son este mundo suena tan fácil de decir... y sin embargo es tan dificil de lograr que hay que ir con tiento en esas tierras de los dioses poéticos. Dioses que por otro lado también pueden ser demonios, pues bien dice el Corán (Sura XXVI, 221-226):

¿Acaso he de informarte sobre quién descienden los demonios? Descienden sobre todos los embusteros pecaminosos que explican lo oído, pero, en su mayoría, son embusteros, descienden sobre los poetas, y son seguidos por los seductores. ¿No ves cómo andan errantes por todos los valles y dicen lo que no hacen?

Lo sé, esto es demasida introducción para un mero pseudopoema, pero todavía resuena en mí la lección de "El espejo y la máscara", el cuento de Borges (El libro de arena) donde el Alto Rey ordena al Poeta que inmortalice su victoria de la batalla de Clontaf. La primera versión es una loa que sigue los recursos técnicos aceptados por los poetas, una versificación clacisista de hermosa y delicada factura que emociona al Rey, quien sin embargo ordena una segunda versión. En ésta hay ya una revolución: "no era una descripción de la batalla. Era la batalla". El Poeta creaba metáforas, mostraba la vida. El Rey, encantado, da su veredicto: "esta supera todo lo anterior y también lo aniquila. Suspende, maravilla y deslumbra", le dice al Poeta. Por lo mismo le ordena una obra más alta aún. Vuelve al poeta al cabo de un año. Se ve pasmado. No quiere decir su poesía, diciendo que Cristo nuestro señor le hubiera prohibido su ejecución; pero el Rey lo anima. Dice Borges: "el poeta dijo el poema. Era una sola linea".
Ambos, Rey y Poeta, paladean la poesía, la sienten, la gusta como una belleza y una blasfemia al mismo tiempo. Ambos quedan turbados y maltrechos. Saben que en el poema están todas las maravillas del universo, el influjo del Espíritu, la fórmula de un pecado. El Rey va más allá, conocieron la Belleza, que es un don vedado a los hombres. Urge una expiación a semejante pecado.
Y cierrra la narración el maestro argentino. Al Poeta se le dio una daga, el Rey "es un mendigo que recorre los caminos de Irlanda". Poesía, poesía, poesía...
Mejor me callo y les dejo el Intento (desde la Parroquia de Tepetlixpa, todo es posible):


No eres tú

ni tu sombra, ni el reflejo de un reflejo,

llevas sangre en las venas

del corazón te brotan árboles;

eres tanto como el color de la tarde

o la extensión del horizonte.


Tu vida no es más larga que un incendio

tus días no más grandes que una flor:

el tiempo no existe.


Sin embargo ya estuviste aquí

viste la misma puesta del sol

el derrumbe de otro templo que es este templo,

moriste, para encontrarte con otro yo.


Abre los ojos. Eres parte de lo eterno

tu voz se guarda en las piedras,

tu corazón tiene vida de muchas vidas

eres sangre y animal.

Algún día en el futuro

Oíste los compases de esta charla.




miércoles, 20 de enero de 2010

"Amada, tú eres mi parte de mundo"



Desde el viejo Platón nos quebramos la cabeza para hablar del amor. Sería más fácil c dormir con la persona amada y dejar que sea ese lenguaje común a los sueños y al futuro progresivo el que de una idea del amor. Pero somos tercos... Platón celebró el Banquete para decir que el amor es un deseo de inmortalidad, una persecución de la belleza, un demonio intermedio entre dioses y hombres.
No conformes, siglos después, un judío con aureola de santo, hijo de Zebedeo y Salomé, leyó filosofía griega y la mezcló con las enseñanzas de su maestro para decir sin embagues que Dios es amor; y comenzamos esa loca carrera por encuadrar al amor: que es un logos, que es una potencia, que amor es Ser, que amor es pasión, que pasión es creación... que amor es todo y no se puede explicar.
Y del amor se seguirá hablando infinitamente. Discursos fríos como el de Santo Tomás, para quien el amor es solo la otra cara del odio, ámbos, hijos del deseo; o razonamientos positivos y simplistas como el de Spinoza: "amar a alguien es simplemente estar alegre y darse cuenta que la alegría nos llega de ese alguien". Teorías confusas y estrictas como las de un José Ortega y Gasset que establece tres supuestos del enamoramiento: condición de percepción, condición de emoción y condición de constitución. Pacifismos universales como los de Erich Fromm: lo que sostiene a la vida es el amor a la vida. Realidades bajo la cara de filosofía: "en asuntos del corazón, la razón no vale": Pascal.
Seguiremos hablando de amor porque es el gran misterio de la vida, junto a la muerte, pero sobre todo, por encima de la muerte, porque desgarra lo inalterable y muestra pedacitos del paraíso. Seguiremos siendo teóricos desarmados cuando el amor se hace presente.
Cierro los libros, dejo que descansen los filósofos.
Cierro mis ojos y sé que amo, comparto que amo, grito que amo, cuando aparecen revelaciones profundas y delicadas como unas manos trenzadas, un momento de silencio o un abrazo desesperado frente a los portones. Se que existe el amor no por las teorías ni por los hechos, sino por el sentimiento que recorre todo el ser.
Y que me hace decirte, sí, decirte y solo para tí, los versos de Ibn Hazm de Córdoba:

Te amo con un amor inalterable
mientras tantos amores humanos no son más que espejismos.
Te consagro un amor puro y sin mácula:
en mis entrañas está visiblemente grabado y escrito tu cariño.
Si en mi espíritu hubiera otra cosa que tú,
la arrancaría y desgarraría con mis propias manos.
No quiero de ti otra cosa que amor;
fuera de él no te pido nada.
Si lo consigo, la Tierra entera y la Humanidad
serán para mí como motas de polvo, y los habitantes del país,
insectos.

lunes, 4 de enero de 2010

Espiritualidad: Cuándo Dios habla de sí mismo...



Las religiones, Santa verdad, solo sirven para dividir al mundo. Mejor seamos espirituales, que a pesar del agnosticismo todo ser humano siente pasos de vez en cuando ante un ser (energía, potencia, sensación…) desconocido y poderoso. Espiritual y alegre, feliz, reposado (aunque con dipa), creo que así es el Año Laurel. Por eso quiero compartirles algunas analogías entre tres culturas religiosas cuando se trata de hablar de Dios.

La revelación de Dios es algo muy discutido en la teología, pues implica entre otras cosas tratar temas delicados como la Verdad, el Mensaje y la legitimación de sus profetas; pero, por lo general, la revelación de Dios ocurre en momentos específicos, con personas específicas y lo que Dios llegue a decir no contradice su mensaje, antes bien lo clarifica.

He aquí las analogías, que no diferencias: hay más cosas que unen que las que separan. Para los herederos de la tradición bíblica, Dios no “dice” de él sino que es una totalidad, “alfa y omega”, “principio y fin”. El Islam tiene una serie de dictados que son más bien ritualistas, indagando los epítetos del Señor como una forma de alabanza… ni hablar de los cabalistas judíos, enfrascados en entrar en la esencia divina a través de la búsqueda del Nombre de Dios. Para no aburrirlos, y retomando el Bhagavad Gitá, quisiera dejarles lo que para los hinduistas es Krisna en palabras del propio Krisna. Como repito, la revelación de la divinidad no es un asunto fácil (pensemos en los médiums, los trances, el mago-sacerdote o el culto oracular), pero ciertamente, los versos del capítulo VII son especialmente hermosos, llenos de poesía cósmica, del Vacio trascendental y lo que temerariamente podría llamar, definición magistral de lo que el ser humano puede concebir propio de seres divinos. Y… cosa increíble para nuestra tradición occidental: en Dios-Krisna está todo el bien y todo el mal.

Con buenos deseos para el año, disfruten esta brevísima selección:


De todo lo que es material y de todo lo que es espiritual en este mundo, sabed por cierto que Yo soy tanto su origen como su disolución. [6]


¡Oh hijo de Kunti [Arjuna]! Yo soy el sabor del agua, la luz del sol y de la luna, la sílaba om en los mantras védicos; Soy el sonido en el éter y la habilidad en el hombre. [8]


Yo soy la fragancia original de la tierra y Soy el calor del fuego. Yo soy la vida de todo cuanto vive y soy la penitencias de todos los poetas. [9]


¡Oh hijo de Prtha! Sabed que Yo soy la semilla original de toda la existencia, la inteligencia de los inteligentes, y el poder de todos los hombres poderosos. [10]


Todos los estados de la existencia –ya sean en la bondad, la pasión o la ignorancia– se manifiestan mediante Mi energía. En un sentido Yo soy todo, pero Soy independiente. Yo no estoy bajo el influjo de las modalidades de esa naturaleza material. [12]


La inteligencia, el conocimiento, el librarse de la duda y estar alucinado, el perdón, la veracidad, el autocontrol y la tranquilidad, el placer y el dolor, el nacimiento, la muerte, el temor, la ausencia del temor, la no violencia, la ecuanimidad, la satisfacción, la austeridad, la caridad, la fama y la infamia son creados tan solo por Mí. [4-5, cap. X]

domingo, 29 de noviembre de 2009

Laura, "la joven en un verde laurel"



De Petrarca se dice que es el "primer hombre moderno", el gran forjador de la lírica e incluso que estaba literalmente loco (por lo menos con cierto grado de esquizofrenia y muy propenso a la melancolía); se dicen muchas cosas, lo que hoy quiero decir de él está enfocado a su Palabra, y por ella, a Laura.
Laura de Noves (1308- 1348) fue la gran musa de Petrarca, una mujer que pasó a ser arquetipo, personaje literario, lugar de comparaciones y a veces, lugar común no solo de las letras como del sentimiento. Era Laura una mujer blanca, gentil donna, para algunos algo respingada de nariz y para otros dueña de un carácter tan flemático que aún para el Renacimiento era una señal de mucha arrogancia; sonrisa de Mona Lisa, caracter a un tiempo rebelde y sumiso, miradas entornadas y formas explosivas. La vio Petrarca un viernes santo en Avignon... y comenzó su locura de palabras y sentimientos para toda la vida.
Palabra... Petrarca fue un Príncipe de las Palabras que como buen nominalista echó por la borda los universales y comenzó a recuperar el oculto sentido de las cosas desde su nombre. Al margen de Petrarca lírico, creador de sonetos, forjador de la crítica literaria e incluso del alpinismo, está ese Petrarca que desposita en el nombre una forma de entender al mundo, de colorear sus sentimientos e invocar pasiones desconocidas. Si Laura es la principal detonante, ¿qué hay con Laura? ¿cómo amar a Laura?
Imaginemos al babeante Petrarca asediar a Laura, escribirle sus canzonas, sumergirse en aguas medicinales cuando la ansiedad lo derrumbaba y no sé, hasta su casa en Fontaine de Vaucluse, donde seguramente surgió la idea de llenar a Laura viva de una orla y a su Laura muerta convertirla en una donna angelicata en la plenitud del Paraíso.
Comenzó por asociarle sus orígenes, el laurus, las coronas de triunfo, los símbolos de gloria, de Victoria; a jugar con todos los extremos del nombre: el árbol sagrado de la India, las hojas perennes, sus funciones medicinales, las maderas olorosas... y luego, ser consciente que el laurel no es sino la ninfa Dafne, que huyendo del acosador Apolo le pide a Peneo que la convierta en árbol: símbolo del amor imposible.
Laura de Noves, mejor conocida como Laura de Sade, fue la gran pasion del poeta. Un amor, una pasión, una epifanía, una búsqueda y un encuentro. Petrarca la hace diosa pagana y virgen cristiana, el objeto de sus más ardientes deseos y la mujer casta que sólo en la contemplación puede ser poseída. En sus recorridos por el campo pudo Petrarca visualizarla como su amante perfecta, y al regreso de sus bucólicos escapes, darse cuenta que la pobre Laura vivía junto a un De Sade, familia demente, de agresivos e impotentes hombres que parecían un cerco para la consumación plena... ¿plena? dice la leyenda que el amor de Petrarca fue platónico, basado en la pasión y refrenada por lo inalcanzable que se funde en la poesía. Dice otra, en una hermosa refutación, que en realidad, Petrarca accedía a casa de madonna Laura a través de un pasadizo secreto, cuando el viejo y brutal De Sade (antepasado del viejo Donatienne) dormía la mona.

Palabras y contradicciones. Justo así es Petrarca. Príncipe de la palabra y rey del oxímoron, pues su lírica contiene las contradicciones como una forma de reducir las pasiones en un texto escrito...y sólo en Laura podían caber todas las contradicciones y palabras de esos textos.
Laura-Laurel, la madonna vestida de verde es la única manera de entender el genio petrarquino, aún cuando éste se suele definir en el binomio pasión-inspiración. Sin Laura y la exquisita mistificación de su nombre, sin Laura y su condición de mujer ajena y propia, sin Laura y su "cabello de oro reluciente" quizá Petrarca hubiera sido simplemente un poeta toscano celebrando el aire de los Alpes, las dulces aguas de Vaucluse, las delicias de su huerto de lechugas... o quizá, el notario Fancesco di Ser Parenzo, jurista graduado de Montpellier y Bolonia.
De no haber visto a Laura ese viernes santo, no hubiera tenido los principios de esquizofrenia, ni la terrible acedia que lo "hiciera tan distante/ de mi mismo, y huyendo de la gente", hubiera muerto también de peste y estaría en el panteón de los poetas olvidados...
Más, honor a quién honor merece, Laura de Noves/Sade sin Petrarca hubiera sido una mujer, que como las muchachas romanas que vivieron antes de ella, tomaban laurel macerado con la esperanza de recuperar un amante perdido. Uno no visto, ni oído, pero en lo más profundo de su ser, alcanzado a vislumbrar...

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Mario "walking arround"



Locos. Locos. Jesús exorcizó a unos y metió sus demonios en cerdos que se despeñaron en una laguna. Mahoma recitó de memoria que los locos son también endemoniados... y que en los poetas los demonios se ensañan.
Luego Foucault. Un loco para escribir la historia de la locura; para describir los tratamientos, los cubetazos de agua y el desprestigio social del "tocado". Pirados, dementes, endemoniados, chiflados, loquitos... legiones de valerosos hombres y mujeres que pueden pitorrearse de lo común y entender el idioma de los perros. Juan se acurrucó en la cruz del atrio. Su barba mugrosa le daba un aire de apóstol, con una biblia de cartón y báculo de escoba. Juan, nuevo evangelista de evangelios apócrifos. Sacó de pronto un cristal mágico, fondo de caguama, para otear el horizonte y ver las estrellas. Tomó apuntes en su memoria y luego pateo a su perro, iconográfico animal para futuras representaciones del santo loco. "Lo ves Perro, las estrellas no mienten. Perdóname que te pegue, pero luego te pierdes en tus discursos y tus amores. Vámonos cabrón, a tí te quiero más que a los niños".
Locos, vivan los locos. Admiro a los locos, al valeroso Chayanne, por otro nombre "La Paxcona" (¿qué es Paxcona? sólo Dios y los abuelos saben) que carga su bulto de tierra, enseña las nalgas y se da el lujo de caminar a las doce de la noche rumbo al Pueblito, Cuecuecuauhtitla (sí señores, debe ir con la "h").
Lo veo sentado en las tiendas, con su sonrisa milenaria, su botella de refresco y su cristal para ver las estrellas; si enfermo o embrujado da igual. Chayanne/Paxcona rie, se pitorrea del frío, de la maledicencia, se rasca la barriga; es el único al que se le perdona que devaste el monte para buscar tierra; se deja la barba de hierático Barrabás o de un Yojimbo en tierras del volcán. Me mira y sonrie.
Es Paxcona/Chayanne contra mi formación basada en Descartes: cogito, ergo sum; contra la lógica analítica, contra Austin, contra Eduardo García Máynez y sus catorce horas de estudio. Vuelvo los pasos sobre mi escritorio, sobre los libreros que casi he terminado de revisar y sobre mi cara. Vuelvo sobre mi rareza, mis días colgado de recuerdos, las mujeres que han pasado y la ansiedad de días que "ya casi" vienen.
Los gritos desde La Castañeda retumban en la noche y el buen Renfield pide a gritos que le manden moscas y gatos para preparar la venida del maestro. Hermano Renfield, espera, que ya te consigo tus gusanos: ¡buen atracón te darás!
Termino el día. Mi reino por un caballo, mi cordura por un poco de locura, para ser la orilla de Masa donde Mario "walking arround":

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

[...]

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapatería con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

(Que Neruda también era un loco). Ciao!





martes, 24 de noviembre de 2009

El Popo... burlándose de uno



¿Qué ha sucedido? Perder la libreta fue perder un poco de memoria, aunque también obliga a que la cabeza trabaje. Entrar en un estado de rareza total, hace mucho no sentido, es lo de hoy. Si tú lees esto ya sabrás a qué me refiero.
Pero ¡albricias! estoy comenzando nueva libreta y qué mejor que volver al bucolismo. De todo lo que se contamina al abusar de la palabra "amor", lo más inalterado es mi amor al campo, una profunda devoción que me acompaña desde niño y que me ayuda a salir a flote.
¿Han abrazado a un árbol? Deberían hacerlo. Cerrar los ojos para un budismo ad hoc y sentir el paso del viento, los olores de cada estación y los sonidos de la tierra sería el complemento. Nada de spas, nada de jugar Farm Ville en Facebook; vayan a lo más cercano a un Campo y déjense llevar por el ambiente.
A pesar de mis angustias y rarezas, hay tiempo para la lectura. Por el Campo volví a mis clásicos, a recoger de Virgilio el fondo sentimental de las yugadas de tierra, a querer, como él, dejar botado todo compromiso en la ciudad para estar en su finca sembrando limones. Por el campo, por mi rareza, volver a Landívar, el guatemalteco que describió el Jorullo y los trabajos de abejas y castores. Por el desma que traigo dentro de mí, ayer volví a Tibulo, leyéndolo en los rincones más inusitados del pueblo.
Ea.. ahí me tienen, en el rincón del atrio, frente a los volcanes y a punto de perderse el día. Leyendo para luego repetir,

Que bien se vivía cuando era Saturno el rey, antes
de que en largos caminos la tierra se extendiera...
No tenían puertas las casas, no piedras hubo en los campos
fijas, que en ciertos límites las siembras dividieran...

Poesía. Siempre rescata al más derrumbado y confuso de los hombres.
Imagen final: no en balde se fundó el pueblo en una loma. A punto del Invierno, el sol se oculta entre los montes del poniente, justo enmedio; el sol se va a dormir a El Jardín...
Y el Popo... ¡diablo de volcán! tiene distintas caras... y siempre se está riendo de uno.

martes, 17 de noviembre de 2009

El panteísmo y la ciencia

Con tanto ajetreo no he podido acudir a esta orilla. El otro día la dra. Antígona Segura me hacía ver en un comentario que en su conferencia no habló de inteligencia artificial, sino de vida extraterrestre, que de hecho fue el título de su participación en el Jueves de la Ciencia.
Lo que quisiera compartirles ahora es a un tiempo una fe de erratas y un punto de vista. Lo segundo, porque en verdad la conferencia citada me hizo revolver muchas ideas y ensayar mezclas de la ciencia con la poesía. A estas alturas espero no equivocarme mas con los conceptos, así que les dejo la impresión original, del 22 de octubre.

Fui a Ozumba a la conferencia del Jueves de la Ciencia. Se presentó una doctora que abordó el tema de la vida extraterrestre, desde obviamente, una postura científica. Sobre los resultados, que me parecen interesantísimos, lo que se me quedó fue más bien una idea acerca del panteísmo. Esta declaración es un tanto enfática, pero dentro de la conferencia, la doctora comentaba que la vida es parte de una evolución constante, que las antiquísimas cianobacterias llegaron a “contaminar” tanto el ambiente con sus emanaciones de oxigeno, que permitieron el paso de una nueva forma de vida.

Pero hay precisiones importantes, por ejemplo, el estar conscientes que eso de “formas de vida” es una palabra hueca, ya que todo ser vivo sobre el planeta pertenece a una sola y definitiva forma de vida, delimitada por el oxígeno y por compartir condiciones globales de elementos, desde la temperatura hasta la posición respecto a nuestra estrella, el Sol. El panteísmo que digo más arriba es el de Walt Withman, que en una parte de su Canto a mí mismo dice que en realidad la muerte no existe, porque el surgimiento de una flor es señal de que la vida continúa en formas diferentes, por siempre. Es la misma idea de Elias Nandino, con su “polvo confluente”, que hace a la mariposa, el lobo, la bestia, partes del original polvo de los hombres. La conclusión es que sólo al poeta le cabe la concepción del infinito como un espacio que se puede reducir en la profunda intuición que le nace de su Arte. Sólo el poeta puede abarcar todas las formas del infinito, que contra la supuesta forma del espacio sideral, puede estar en las formas más minúsculas e insospechadas. Porque, ¿cómo no creer en un infinito de tramas y de mezclas? En el mundo de las bacterias, la sociedad humana es un infinito, y resulta que por pura sucesión se van formando miles de infinitos. Con todo eso, el infinito es una idea vaga que responde más al tamaño que a la inconmensurabilidad; entonces, puede que los humanos seamos unos seres pequeñísimos, insignificantes, pero es su producto, su mundo interno y el de sus invenciones culturales lo que lo eleva en la categoría de seres vivos. Con todo esto, amo mi condición humana.

Las ideas de la finitud de la tierra, del tiempo como algo innecesario para entendernos y sobre todo, el que los científicos no busquen “vida inteligente” sino “civilizaciones comunicativas” me pareció formidable. Cómo no, si resulta que no se puede medir la inteligencia sino la capacidad y las funciones del intercambio de comunicaciones, el surgimiento de tecnologías y herramientas que tienen por fin último comunicar a seres de la misma especie.


domingo, 8 de noviembre de 2009

Para festejar a Sor Juana


El día 12 hay que celebrar otro cumpleaños de Sor Juana y por tal motivo, la recién estrenadita Asociación de Escritores de Tepetlixpa realizará una lectura de poemas en un programa donde habrá música, cine y café. Están invitados cordialmente, la cita es en la parroquia de San Esteban a partir de las 18:00 hrs...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

OCUPADO

Lo raro es tener muchas ocupaciones en la parte más laxa del año. Raro es tener la cabeza fragmentada para ocuparla en pequeñas chambitas. Más raro es que parezca hombre ocupado y no pueda decirlo así de tajante.
Quiero compartirles que ni he tenido tiempo para leer como se debe. Estoy a medias entre Reyes y Borges, mi ensayo sobre Tepe descansa el intermedio y tengo unas condenadas ganas de leer hasta que me revienten los ojos, escuchando buena música y tomando café. Tengo ganas de escribir en mi barda, pero hace tanto frío que sería como suicidio. Me hace falta caminar más.
A todos les digo que estoy muy bien, pero hay por ahí alguna cosita que me produce nervios. A su tiempo les contaré. Mientras tanto, para relajarme y por si alguno considera que vale la pena gastar 5 minutos leyéndome, les dejo unas líneas que invariablemente están dedicadas a la i-nominada persona:

Brota nuestro día en el espejo del agua,
oscilante vaiven de palabras y silencios,
caminata imaginaria que lleva a ninguna parte
y en tu nombre se detiene:
brotan las flores, se levantan imágenes,
llueven piedras en el pavimento
cada fragmento, cada fenómeno
son partes del misterio, del saber
qué eres, quién eres, dónde vives.