sábado, 5 de diciembre de 2009

Soñar

Tengo sueño. No lo puedo evitar, incluso me gusta. Pienso en la Sámsara: que el sueño es lo que podemos tener de divinos, pues también creamos universos con su lógica y sus destinos. Pienso además, que las horas de sueño no son tiempo perdido sino una parte de nuestra vida. Que le vamos a hacer, si soñé que despertabas a mi lado lejos del frío, pero también soñé que pasabas de largo por la avenida cerca de tu trabajo.
En las ideas de los sueños hay de todo, los que dicen que el sueño es una manera de sacar el exceso de ideas de la cabeza, los que dicen, nada de eso señor, que el sueño es un analgésico neurológico vital e insoslayable, he dicho. Hay los que son indiferentes, los que los atrapan en un círculo de plumas y cuerdas, los que no sueñan. Los que soñamos demasiado.
Lehmann y Koukkou siguen a su maestro Freud: dormir es revisar nuestras concepciones infantiles con formulaciones posteriores. ¡Qué aburrido sería soñar! sería el equivalente de una constante revisión sin la que no podríamos vivir, más resulta que a pesar de no volar, de no vivir en las nubes y de haber muerto mil veces en manos de ogros y fantasmas seguimos cachetones y rosaditos despertando cada día.
Francis Crick era más duro: soñar es un proceso de desaprendizaje de todo lo irrelevante que ha entrado en el cerebro durante el día. Buu!! Sí, fue irrelevante, pero ¿así porque así se irán los coches, las casas y el suéter azul que vi durante el día? El señor tocando guitarra en 5 de febrero, los choferes que se mientan la madre, una parejita que se abraza todo lo largo del zócalo, el señor que nos dió la camioneta del estacionamiento... ¿todos son irrelevantes?
Heredero de Aristóteles tengo que buscar un punto intermedio, sobre todo antes de que caiga sobre el teclado. Ni revision ni desaprendizaje. Soñar es vivir, "que la vida es un sueño y los sueños, sueños son".
Toería del Sueño de Masa: soñar es encender el botón de la vida absurda que todos tenemos y como mecanismo neurológico, el sueño permite señoras y señores, no morir de tanta realidad. Duérmase ya que si es feo que la vida se vaya anodinamente es terrible que el sueño pase en blanco.
A dormir... tu que lees esto, voy a soñar contigo, es decir, voy a vivir contigo.
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