martes, 29 de diciembre de 2009

Estudios tanguísticos para cerrar el año

En estas fechas es medio abusivo poner muchas letras. Pasen buenas y bonitas fiestas, diviértanse y si toman... inviten... jeje, aunque me conformo con saber que se cuidarán mucho.
Uhm, se que no todos se sienten muy a gusto con las fiestas navideñas y del fin de año, pero creo que es mala onda el terminar en la depre o buscándole tres pies al gato, de modo que les dejo, para cerrar este año, una pieza hermosa: Tango Etude no. 4, del genial Astor Piazzolla; una de los Estudios tanguísticos compuestos sobre todo para alientos, en este caso, flauta.
Anímense... ahora que, si de plano las fechas son para cortarse las venas con un ejote, entonces escuchen al maestro John Download, genio tenebroso del siglo XVI, pero ese no lo pongo, no lo pongo, solo recomendaría su bellísima Flow my Tears. Felices fiestas y que el año que viene sea mejor en todos aspectos.
Y sin más cháchara... Nina Perlove:


lunes, 28 de diciembre de 2009

Mikel...

Música de Mikel Erentxun puede recetarse en boticas de antaño, atendidas por dependientes bonachones con cara de niños y miradas tiernas, que dirán: "ah, sí, escuche al de Donosti... para mal y para bien siempre tiene algo que contarle".
Y salgo de esas boticas, llenas de tarros y de olores encontrados para ir a la Parroquia, al último rincón de Tepe que esté a salvo de los sentimientos y me sentaré a escuchar su música. Pero... aunque no sea de botica, aunque sea de mi maltratada colección de música, lo escucharé. Hace falta, hace falta:




miércoles, 16 de diciembre de 2009

¿Bailamos?

¿Bailamos? No es que sepa bailar, pero todo en este mundo es expresión. Hablan las bocas, hablan los dedos, platican los paisajes e incluso hay un punto donde los besos se convierten en frases contundentes: palabras con aromas. El cuerpo entonces, también habla, usa sus extensiones, dice, suplica, se convierte en poema y en prosa delicada que te envuelve.
No sé bailar. Pero este baile no es seguir los pasos, simplemente, dejarse llevar.


miércoles, 9 de diciembre de 2009

Krishna, iusnaturalismo, días que fluyen!!



Me siento bien. Si tu lees esto sabrás que es más poderosa tu influencia que la de los planetas. Es más, hasta tuve ganas de volver la mirada sobre el derecho: "hey, ratón de biblioteca, no pusiste en la práctica los libros".
Estoy muy atento al Bhagavad Gitá, diálogo entre la Suprema Personalidad de Dios, Krishna, y el discípulo y amigo Arjuna. En los campos de Kuruksetra, Arjuna "siente temblar los huesos de mi cuerpo y mi boca se seca", al ver que tiene que dar muerte a multitud de amigos y aún parientes; que tiene que llevar desolación y dolor porque así están dispuestos sus deberes prescritos. Arjuna siente recelo por tener que dar muerte, lo que le llevará a otro ciclo kármico. Krishna le instruye en una libertad de acción que justifica no sólo la muerte sino el desapego a muchas más cosas del mundo material. Ahí está el punto de quiebra. ¿Justificación? ¿Será que Krishna es el mismo Dios de los juristas naturalistas?

El iusnaturalismo, pocas palabras, es ese derecho que es justo y bueno por sí mismo. Santo Tomás de Aquino lo redujo en el Tratado de la Ley de una manera sobria: "La ley natural es la impronta de la ley eterna sobre las cosas". Además agrega: "La ley natural se ha realizado por el hecho de que Dios la ha impreso en las mentes de los hombres". Derecho justo asi denominado solo puede llegar a ser posible en mejores condiciones, en otro mundo. El derecho natural es entonces un ideal de derecho.
Pero estoy con Arjuna. La arenga de Krishna no necesita justificarse porque el obrar de Arjuna está dentro de una contemplación y un diálogo con la divinidad. Que haya violencia significa no más que el mismo Dios quiere que haya violencia. Esa enseñanza de Krishna es egoísta plenamente, pero las categorías se desdibujan. Krishna está enseñándole a su amigo Arjuna el buddhi-yoga o "sendero de la Iliminación". Le excita a cumplir su deber de guerrero, a no temer por dar muerte a sus amigos y familiares, porque en realidad, dice Krishna, el alma jamás muere. No es precisamente una justificación, porque aquí Krishna está entre los vivos, conduciendo el carro de guerra de su amigo Arjuna. Si realiza su deber, así sea matar y sembrar destrucción, con desinterés y libre de todo apego, estará realizando el camino de su salvación.

No hay justificación. Eso me deja azorado. El mismo Santo Tomás habla de la guerra por causas justas, y Francisco Suárez justifica el tiranicidio. No hay causas justas en el diálogo del Gitá porque no existe semejanza con nuestras categorías éticas. Las de Krishna están en un nivel desconocido para nuestro iusnaturalismo; un sistema de derecho más que ideal, inaudito, pues obedecer a la divinidad es Ha-cer, es Ser la divinidad, y de paso servir como pedagogía, como dice el verso 21:

Los hombres comunes siguen los pasos de un gran hombre, cualquiera que sea la acción que ejecute. Y cualesquiera que sean las normas que él establezca mediante sus actos ejemplares, son seguidas por todo el mundo.

Y si no existe esa "causa justa" es porque no hay similitudes con la idea cristiana del Vicario de Dios en la tierra, ni de reyes "ungidos por obra y gracia de Dios". Un poema védico nos dice:

No hay nadie más grande que Él o igual a Él. Él tiene muchas potencias, y así, Sus hechos se llevan a cabo automáticamente, como un secuencia natural.

Krishna es el maestro que acude a iluminar a su discípulo, haciéndole ver que todos tenemos la obligación de cumplir nuestros deberes prescritos y en todo caso, que él, siendo bhagayan, o sea, "Personalidad Suprema" es el creador, el mantenedor y el destructor de Universo. Arjuna, el arquetipo del devoto que ha depositado su vida en la contemplación del yo y en realizar el designio de Krishna tiene que entrar a los campos de Kuruksetra y comenzar una carnicería. Krishna le ataja que se han intentado todos los medios para evitar la muerte, pero que ahora, es deber el comenzar la batalla.
Eso me hace pensar en los argumentos presuntamente isunaturalistas que sustentaban los soldados del muro de Berlín: "maté porque obedecía órdenes", y las muchas interpretaciones de derecho en el sentido de que no existen justificaciones para dar muerte a otros individuos.
Pero el caso del Bhagavad-Gitá es completamente fascinante, pues no hay justificación, ni valdría siquiera hablar de la voluntad de Kant, ni la libre autodeterminación de uno mismo como sostén de la moral. Krishna corrige a las sociedades por su caracter de Suprema Personalidad de Dios, que no necesita ocupar leyes o imponer normatividades. No hay código que trastoquen sus actos porque a pesar de que los Vedas son escrituras reveladas con regulaciones, Él las trasciende y cualquier acto que realice no puede violentarlas. Krishna viene en momentos críticos mediante la srjami "el señor se manifiesta tal como es". Los humanos no tienen entonces un modelo de derecho que sea ideal puesto que su meta es ser plenos en la divinidad, y los humanos saben que a lo más pueden obedecer a Dios, pero no aspirar a ser idénticos a él.
El puente entre esta visión y la tradición cristiana es muy largo, pero podemos ver el iusnaturalismo por analogía y comprender que esencialmente, el derecho es inaprensible en sentido general.
Como el hinduismo, va más por la idea de la liberación que por la de control.




sábado, 5 de diciembre de 2009

Soñar

Tengo sueño. No lo puedo evitar, incluso me gusta. Pienso en la Sámsara: que el sueño es lo que podemos tener de divinos, pues también creamos universos con su lógica y sus destinos. Pienso además, que las horas de sueño no son tiempo perdido sino una parte de nuestra vida. Que le vamos a hacer, si soñé que despertabas a mi lado lejos del frío, pero también soñé que pasabas de largo por la avenida cerca de tu trabajo.
En las ideas de los sueños hay de todo, los que dicen que el sueño es una manera de sacar el exceso de ideas de la cabeza, los que dicen, nada de eso señor, que el sueño es un analgésico neurológico vital e insoslayable, he dicho. Hay los que son indiferentes, los que los atrapan en un círculo de plumas y cuerdas, los que no sueñan. Los que soñamos demasiado.
Lehmann y Koukkou siguen a su maestro Freud: dormir es revisar nuestras concepciones infantiles con formulaciones posteriores. ¡Qué aburrido sería soñar! sería el equivalente de una constante revisión sin la que no podríamos vivir, más resulta que a pesar de no volar, de no vivir en las nubes y de haber muerto mil veces en manos de ogros y fantasmas seguimos cachetones y rosaditos despertando cada día.
Francis Crick era más duro: soñar es un proceso de desaprendizaje de todo lo irrelevante que ha entrado en el cerebro durante el día. Buu!! Sí, fue irrelevante, pero ¿así porque así se irán los coches, las casas y el suéter azul que vi durante el día? El señor tocando guitarra en 5 de febrero, los choferes que se mientan la madre, una parejita que se abraza todo lo largo del zócalo, el señor que nos dió la camioneta del estacionamiento... ¿todos son irrelevantes?
Heredero de Aristóteles tengo que buscar un punto intermedio, sobre todo antes de que caiga sobre el teclado. Ni revision ni desaprendizaje. Soñar es vivir, "que la vida es un sueño y los sueños, sueños son".
Toería del Sueño de Masa: soñar es encender el botón de la vida absurda que todos tenemos y como mecanismo neurológico, el sueño permite señoras y señores, no morir de tanta realidad. Duérmase ya que si es feo que la vida se vaya anodinamente es terrible que el sueño pase en blanco.
A dormir... tu que lees esto, voy a soñar contigo, es decir, voy a vivir contigo.
Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

domingo, 29 de noviembre de 2009

Laura, "la joven en un verde laurel"



De Petrarca se dice que es el "primer hombre moderno", el gran forjador de la lírica e incluso que estaba literalmente loco (por lo menos con cierto grado de esquizofrenia y muy propenso a la melancolía); se dicen muchas cosas, lo que hoy quiero decir de él está enfocado a su Palabra, y por ella, a Laura.
Laura de Noves (1308- 1348) fue la gran musa de Petrarca, una mujer que pasó a ser arquetipo, personaje literario, lugar de comparaciones y a veces, lugar común no solo de las letras como del sentimiento. Era Laura una mujer blanca, gentil donna, para algunos algo respingada de nariz y para otros dueña de un carácter tan flemático que aún para el Renacimiento era una señal de mucha arrogancia; sonrisa de Mona Lisa, caracter a un tiempo rebelde y sumiso, miradas entornadas y formas explosivas. La vio Petrarca un viernes santo en Avignon... y comenzó su locura de palabras y sentimientos para toda la vida.
Palabra... Petrarca fue un Príncipe de las Palabras que como buen nominalista echó por la borda los universales y comenzó a recuperar el oculto sentido de las cosas desde su nombre. Al margen de Petrarca lírico, creador de sonetos, forjador de la crítica literaria e incluso del alpinismo, está ese Petrarca que desposita en el nombre una forma de entender al mundo, de colorear sus sentimientos e invocar pasiones desconocidas. Si Laura es la principal detonante, ¿qué hay con Laura? ¿cómo amar a Laura?
Imaginemos al babeante Petrarca asediar a Laura, escribirle sus canzonas, sumergirse en aguas medicinales cuando la ansiedad lo derrumbaba y no sé, hasta su casa en Fontaine de Vaucluse, donde seguramente surgió la idea de llenar a Laura viva de una orla y a su Laura muerta convertirla en una donna angelicata en la plenitud del Paraíso.
Comenzó por asociarle sus orígenes, el laurus, las coronas de triunfo, los símbolos de gloria, de Victoria; a jugar con todos los extremos del nombre: el árbol sagrado de la India, las hojas perennes, sus funciones medicinales, las maderas olorosas... y luego, ser consciente que el laurel no es sino la ninfa Dafne, que huyendo del acosador Apolo le pide a Peneo que la convierta en árbol: símbolo del amor imposible.
Laura de Noves, mejor conocida como Laura de Sade, fue la gran pasion del poeta. Un amor, una pasión, una epifanía, una búsqueda y un encuentro. Petrarca la hace diosa pagana y virgen cristiana, el objeto de sus más ardientes deseos y la mujer casta que sólo en la contemplación puede ser poseída. En sus recorridos por el campo pudo Petrarca visualizarla como su amante perfecta, y al regreso de sus bucólicos escapes, darse cuenta que la pobre Laura vivía junto a un De Sade, familia demente, de agresivos e impotentes hombres que parecían un cerco para la consumación plena... ¿plena? dice la leyenda que el amor de Petrarca fue platónico, basado en la pasión y refrenada por lo inalcanzable que se funde en la poesía. Dice otra, en una hermosa refutación, que en realidad, Petrarca accedía a casa de madonna Laura a través de un pasadizo secreto, cuando el viejo y brutal De Sade (antepasado del viejo Donatienne) dormía la mona.

Palabras y contradicciones. Justo así es Petrarca. Príncipe de la palabra y rey del oxímoron, pues su lírica contiene las contradicciones como una forma de reducir las pasiones en un texto escrito...y sólo en Laura podían caber todas las contradicciones y palabras de esos textos.
Laura-Laurel, la madonna vestida de verde es la única manera de entender el genio petrarquino, aún cuando éste se suele definir en el binomio pasión-inspiración. Sin Laura y la exquisita mistificación de su nombre, sin Laura y su condición de mujer ajena y propia, sin Laura y su "cabello de oro reluciente" quizá Petrarca hubiera sido simplemente un poeta toscano celebrando el aire de los Alpes, las dulces aguas de Vaucluse, las delicias de su huerto de lechugas... o quizá, el notario Fancesco di Ser Parenzo, jurista graduado de Montpellier y Bolonia.
De no haber visto a Laura ese viernes santo, no hubiera tenido los principios de esquizofrenia, ni la terrible acedia que lo "hiciera tan distante/ de mi mismo, y huyendo de la gente", hubiera muerto también de peste y estaría en el panteón de los poetas olvidados...
Más, honor a quién honor merece, Laura de Noves/Sade sin Petrarca hubiera sido una mujer, que como las muchachas romanas que vivieron antes de ella, tomaban laurel macerado con la esperanza de recuperar un amante perdido. Uno no visto, ni oído, pero en lo más profundo de su ser, alcanzado a vislumbrar...

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Mario "walking arround"



Locos. Locos. Jesús exorcizó a unos y metió sus demonios en cerdos que se despeñaron en una laguna. Mahoma recitó de memoria que los locos son también endemoniados... y que en los poetas los demonios se ensañan.
Luego Foucault. Un loco para escribir la historia de la locura; para describir los tratamientos, los cubetazos de agua y el desprestigio social del "tocado". Pirados, dementes, endemoniados, chiflados, loquitos... legiones de valerosos hombres y mujeres que pueden pitorrearse de lo común y entender el idioma de los perros. Juan se acurrucó en la cruz del atrio. Su barba mugrosa le daba un aire de apóstol, con una biblia de cartón y báculo de escoba. Juan, nuevo evangelista de evangelios apócrifos. Sacó de pronto un cristal mágico, fondo de caguama, para otear el horizonte y ver las estrellas. Tomó apuntes en su memoria y luego pateo a su perro, iconográfico animal para futuras representaciones del santo loco. "Lo ves Perro, las estrellas no mienten. Perdóname que te pegue, pero luego te pierdes en tus discursos y tus amores. Vámonos cabrón, a tí te quiero más que a los niños".
Locos, vivan los locos. Admiro a los locos, al valeroso Chayanne, por otro nombre "La Paxcona" (¿qué es Paxcona? sólo Dios y los abuelos saben) que carga su bulto de tierra, enseña las nalgas y se da el lujo de caminar a las doce de la noche rumbo al Pueblito, Cuecuecuauhtitla (sí señores, debe ir con la "h").
Lo veo sentado en las tiendas, con su sonrisa milenaria, su botella de refresco y su cristal para ver las estrellas; si enfermo o embrujado da igual. Chayanne/Paxcona rie, se pitorrea del frío, de la maledicencia, se rasca la barriga; es el único al que se le perdona que devaste el monte para buscar tierra; se deja la barba de hierático Barrabás o de un Yojimbo en tierras del volcán. Me mira y sonrie.
Es Paxcona/Chayanne contra mi formación basada en Descartes: cogito, ergo sum; contra la lógica analítica, contra Austin, contra Eduardo García Máynez y sus catorce horas de estudio. Vuelvo los pasos sobre mi escritorio, sobre los libreros que casi he terminado de revisar y sobre mi cara. Vuelvo sobre mi rareza, mis días colgado de recuerdos, las mujeres que han pasado y la ansiedad de días que "ya casi" vienen.
Los gritos desde La Castañeda retumban en la noche y el buen Renfield pide a gritos que le manden moscas y gatos para preparar la venida del maestro. Hermano Renfield, espera, que ya te consigo tus gusanos: ¡buen atracón te darás!
Termino el día. Mi reino por un caballo, mi cordura por un poco de locura, para ser la orilla de Masa donde Mario "walking arround":

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

[...]

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapatería con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

(Que Neruda también era un loco). Ciao!





martes, 24 de noviembre de 2009

El Popo... burlándose de uno



¿Qué ha sucedido? Perder la libreta fue perder un poco de memoria, aunque también obliga a que la cabeza trabaje. Entrar en un estado de rareza total, hace mucho no sentido, es lo de hoy. Si tú lees esto ya sabrás a qué me refiero.
Pero ¡albricias! estoy comenzando nueva libreta y qué mejor que volver al bucolismo. De todo lo que se contamina al abusar de la palabra "amor", lo más inalterado es mi amor al campo, una profunda devoción que me acompaña desde niño y que me ayuda a salir a flote.
¿Han abrazado a un árbol? Deberían hacerlo. Cerrar los ojos para un budismo ad hoc y sentir el paso del viento, los olores de cada estación y los sonidos de la tierra sería el complemento. Nada de spas, nada de jugar Farm Ville en Facebook; vayan a lo más cercano a un Campo y déjense llevar por el ambiente.
A pesar de mis angustias y rarezas, hay tiempo para la lectura. Por el Campo volví a mis clásicos, a recoger de Virgilio el fondo sentimental de las yugadas de tierra, a querer, como él, dejar botado todo compromiso en la ciudad para estar en su finca sembrando limones. Por el campo, por mi rareza, volver a Landívar, el guatemalteco que describió el Jorullo y los trabajos de abejas y castores. Por el desma que traigo dentro de mí, ayer volví a Tibulo, leyéndolo en los rincones más inusitados del pueblo.
Ea.. ahí me tienen, en el rincón del atrio, frente a los volcanes y a punto de perderse el día. Leyendo para luego repetir,

Que bien se vivía cuando era Saturno el rey, antes
de que en largos caminos la tierra se extendiera...
No tenían puertas las casas, no piedras hubo en los campos
fijas, que en ciertos límites las siembras dividieran...

Poesía. Siempre rescata al más derrumbado y confuso de los hombres.
Imagen final: no en balde se fundó el pueblo en una loma. A punto del Invierno, el sol se oculta entre los montes del poniente, justo enmedio; el sol se va a dormir a El Jardín...
Y el Popo... ¡diablo de volcán! tiene distintas caras... y siempre se está riendo de uno.

martes, 17 de noviembre de 2009

El panteísmo y la ciencia

Con tanto ajetreo no he podido acudir a esta orilla. El otro día la dra. Antígona Segura me hacía ver en un comentario que en su conferencia no habló de inteligencia artificial, sino de vida extraterrestre, que de hecho fue el título de su participación en el Jueves de la Ciencia.
Lo que quisiera compartirles ahora es a un tiempo una fe de erratas y un punto de vista. Lo segundo, porque en verdad la conferencia citada me hizo revolver muchas ideas y ensayar mezclas de la ciencia con la poesía. A estas alturas espero no equivocarme mas con los conceptos, así que les dejo la impresión original, del 22 de octubre.

Fui a Ozumba a la conferencia del Jueves de la Ciencia. Se presentó una doctora que abordó el tema de la vida extraterrestre, desde obviamente, una postura científica. Sobre los resultados, que me parecen interesantísimos, lo que se me quedó fue más bien una idea acerca del panteísmo. Esta declaración es un tanto enfática, pero dentro de la conferencia, la doctora comentaba que la vida es parte de una evolución constante, que las antiquísimas cianobacterias llegaron a “contaminar” tanto el ambiente con sus emanaciones de oxigeno, que permitieron el paso de una nueva forma de vida.

Pero hay precisiones importantes, por ejemplo, el estar conscientes que eso de “formas de vida” es una palabra hueca, ya que todo ser vivo sobre el planeta pertenece a una sola y definitiva forma de vida, delimitada por el oxígeno y por compartir condiciones globales de elementos, desde la temperatura hasta la posición respecto a nuestra estrella, el Sol. El panteísmo que digo más arriba es el de Walt Withman, que en una parte de su Canto a mí mismo dice que en realidad la muerte no existe, porque el surgimiento de una flor es señal de que la vida continúa en formas diferentes, por siempre. Es la misma idea de Elias Nandino, con su “polvo confluente”, que hace a la mariposa, el lobo, la bestia, partes del original polvo de los hombres. La conclusión es que sólo al poeta le cabe la concepción del infinito como un espacio que se puede reducir en la profunda intuición que le nace de su Arte. Sólo el poeta puede abarcar todas las formas del infinito, que contra la supuesta forma del espacio sideral, puede estar en las formas más minúsculas e insospechadas. Porque, ¿cómo no creer en un infinito de tramas y de mezclas? En el mundo de las bacterias, la sociedad humana es un infinito, y resulta que por pura sucesión se van formando miles de infinitos. Con todo eso, el infinito es una idea vaga que responde más al tamaño que a la inconmensurabilidad; entonces, puede que los humanos seamos unos seres pequeñísimos, insignificantes, pero es su producto, su mundo interno y el de sus invenciones culturales lo que lo eleva en la categoría de seres vivos. Con todo esto, amo mi condición humana.

Las ideas de la finitud de la tierra, del tiempo como algo innecesario para entendernos y sobre todo, el que los científicos no busquen “vida inteligente” sino “civilizaciones comunicativas” me pareció formidable. Cómo no, si resulta que no se puede medir la inteligencia sino la capacidad y las funciones del intercambio de comunicaciones, el surgimiento de tecnologías y herramientas que tienen por fin último comunicar a seres de la misma especie.


martes, 10 de noviembre de 2009

Mario, Mario, Mario



No ha todos les he dicho que me gusta jugar con mi nombre. Jugar entre comillas, más bien he creado un juego absurdo en el cual, la mayoría de tocayos que tengo han sido desastrosos y se recuerdan por nefastos. Tampoco a todos les digo que me gusta comenzar la relación de Marios desde aquel tío de Julio César, cónsul y pro-hombre que organizó la milicia republicana; y no lo digo porque habrá alguien que me haga ver que quizá aquel republicano Mario pudo ser corrupto y conspirador del senado. Mario Janos, sería mejor llamarlo.

Mi lista de tocayos ha sido abundante. Agrego ahí a conocidos, amigos, artistas y a gente de paso por la vida que algo me dejó. Para que estén en esa lista no tengo objeciones ni requisitos sino el descubrir su lado nefasto. Aclaro, también he conocido a muchos tocayos que son las más grandiosas personas, pero habrá tiempo para hablar de ellos.

¿Cómo comenzó este juego? En la primaria éramos tan pocos alumnos que por años fui el único Mario de toda la escuela y desde entonces nadie, salvo un vecino esporádico me ha llamado Beto. Mario aquí, Mario allá. En esa singularidad, un día, 24 de marzo, al ritmo de La Culebra se oyó un disparo en Tijuana y en lo que un niño puede apreciar, supe que habían matado a un político. Ahí comenzó la carrera: en la noche dijeron que el asesino era un tal Mario Aburto, chino, de bigote y quizá un tanto loco. Al dia siguiente era “¿Te llamas Mario… Aburto?” Desde ese momento supe que Mario es un nombre universal.

Luego conocería a un Mario Bezares revolcándose en el suelo, no sé si como prefiguración de Paco Stanley revolcándose en el piso de su Navigator cuando lo mataron. Después, muchos Marios locales.

Una amiga que es más que mi amiga y espero no lea esto, fue la que acentúo todavía más el que encontrara Marios negativos. “Me choca ese nombre, así que por favor no te pongas así”. ¡Ah, dioses de la personalidad! Me vi en la disyuntiva de llamarme Alberto, que se me hace un mero complemento, o adoptar Masa como un nombre artístico (se lo debo a mi primo Osvaldo), si me permiten el disparate: ganó lo segundo.

Ahora, muchos años después, cuando creía que esa tontería de mi lista había sido un invento de adolecente, encuentro a más Marios que quieren hacer méritos para entrar. Apenas el viernes tuve el encontronazo con un tocayo, di-rector (él cree más bien que es amo) de la cultura oficial de Tepetlixpa. Aquí valdría la pena saber si estas ideas no son sino proyecciones mentales y resulta que en los homónimos hay un desdoblamiento de mi parte negativa a la que doy la espalda o que ignoro. ¿No seré también un nefasto? ¿Podre hacer la teoría del nombre maldito? No lo sé con certeza.

Para equilibrarlo, comenzaré mi lista de tocayos buena onda. Toda lista es una imparcialidad, pero dentro de ella caben Mario Vargas Llosa, Mario Botta, Mario Pani, Mario Testino, Mario Benedetti y por qué no, aquel viejo Cayo Mario, El zorro de Arpinum, el Tercer fundador de Roma… a ellos les digo que me encanta mi nombre.

lunes, 9 de noviembre de 2009

The wind of change (1989-2009)



Veinte años atrás el Muro de Berlín se hacía añicos llevándose entre fierros retorcidos los fantasmas de una ideología. La Guerra Fría llegaba a su fin simbólico y las multitudes se avalanzaban por las calles para festejar el Final. Como en todos los finales, las emociones del momento son las únicas visibles. ¿Qué vendría después de? Nada lo resumiría tan perfectamente como la canción de The Scorpions, The Wind of Change:

the future´s in the air I can feel it everywhere
blowing with the wind of change

El futuro en efecto sopló por muchos rumbos. Sobrevino una sociedad con nuevos símbolos y valores que en un tiempo sorprendente ha traído a la humanidad a distancias aterradoramente hermosas.
Pero si me refiero a esta importante fecha es no sólo para festejar el 9 de noviembre, sino para revisar nuestro presente. Mi generación ha crecido entre cambios estructurales, la aparición de un nuevo orden mundial y la tiranía de la tecnología; en resumen, la indiferencia nos gobierna y perdemos la capacidad de asombro. Hoy por ejemplo, amanecen los Estados Unidos con un proyecto de salubridad pública que significa el trastoque a su liberalismo individualista para ensayar por vez primera un modelo social: si lo acepta el Senado, el 97% de la población tendría acceso a una seguridad social de alta cobertura. Pero recordemos que meses atrás, las manifestaciones en Washington eran ¡para condenar a Obama de comunista!
Celebrar la caída del Muro de Berlín es casi obligado para los que vivimos en esta época de grandes transformaciones. Para nosotros, que éramos niños cuando eso sucedía, es no perder de vista las transiciones y actuar en consecuencia. El problema es que se desmorona esa transición y no quedan muchos espacios para actuar con la certeza de que la democracia, la libertad como modelo de vida, los espacios ciudadanos ganados a pulso al gobierno y la transparencia sean en efecto lugares visibles en el mundo.
Pero festejemos de todos modos.
A partir del 10 de noviembre de 1989 comenzó la Edad de la Globalización y como todas las edades de la historia, es en el tiempo fronterizo cuando se acomodan los engranes y surgen los actores que llevarán a buen término la transición. Entonces, sí apuesto por una forma de usar benéficamente la globalidad, sí creeré en que la libertad es esencial para el desarrollo de cualquier sociedad e incluso creeré que pronto ha de surgir en la escena política una opción que incube una propuesta social democrática de alto nivel y sobre todo de credibilidad. Pero los invito a que no nos perdamos en los aires de cambio y que la sorpresa nos siga aguardando a la vuelta de la esquina. Si nos quedamos en letargo, hasta el poder de las palabras pasa desapercibido y una mentada de madre se convierte en un saludo.
En fin, valgan estos párrafos como un homenaje a los caídos en el Muro, a los jovenes que sustentaron los movimientos de transformación política y a los últimos románticos que no morirán aunque nuestro mundo parazca una soberana mierda.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Para festejar a Sor Juana


El día 12 hay que celebrar otro cumpleaños de Sor Juana y por tal motivo, la recién estrenadita Asociación de Escritores de Tepetlixpa realizará una lectura de poemas en un programa donde habrá música, cine y café. Están invitados cordialmente, la cita es en la parroquia de San Esteban a partir de las 18:00 hrs...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

OCUPADO

Lo raro es tener muchas ocupaciones en la parte más laxa del año. Raro es tener la cabeza fragmentada para ocuparla en pequeñas chambitas. Más raro es que parezca hombre ocupado y no pueda decirlo así de tajante.
Quiero compartirles que ni he tenido tiempo para leer como se debe. Estoy a medias entre Reyes y Borges, mi ensayo sobre Tepe descansa el intermedio y tengo unas condenadas ganas de leer hasta que me revienten los ojos, escuchando buena música y tomando café. Tengo ganas de escribir en mi barda, pero hace tanto frío que sería como suicidio. Me hace falta caminar más.
A todos les digo que estoy muy bien, pero hay por ahí alguna cosita que me produce nervios. A su tiempo les contaré. Mientras tanto, para relajarme y por si alguno considera que vale la pena gastar 5 minutos leyéndome, les dejo unas líneas que invariablemente están dedicadas a la i-nominada persona:

Brota nuestro día en el espejo del agua,
oscilante vaiven de palabras y silencios,
caminata imaginaria que lleva a ninguna parte
y en tu nombre se detiene:
brotan las flores, se levantan imágenes,
llueven piedras en el pavimento
cada fragmento, cada fenómeno
son partes del misterio, del saber
qué eres, quién eres, dónde vives.




viernes, 30 de octubre de 2009

Para celebrar

No encuentro un poema tan hermoso y lleno de significados para celebrar mi cumple que The Anniversary de John Donne. Desde el año pasado lo he tomado como emblema (si puedo decirlo así) y no me queda sino compartirlo en la parte que más me encanta:

ALL kings, and all their favourites,
All glory of honours, beauties, wits,
The sun it self, which makes time, as they pass,
Is elder by a year now than it was
When thou and I first one another saw.
All other things to their destruction draw,
Only our love hath no decay ;
This no to-morrow hath, nor yesterday ;
Running it never runs from us away,
But truly keeps his first, last, everlasting day.

(y la excelente traducción de Octavio Paz)

Todos los reyes, todos sus privados,
famas, ingenios, glorias, hermosuras,
y el sol que marca el paso mientras pasan,
son un año más viejos que hace un año
cuando nos vimos por la vez primera.
Todas las cosas van hacia su muerte
y solo nuestro amor no se doblega.
No tuvo ayer y no tendrá mañana;
inmóvil, gira; corre y no se mueve;
ni acaba ni principia, fijo día

jueves, 29 de octubre de 2009

Vísperas de mi cumpleaños

Estoy en vísperas de mi cumpleaños. No es que le de importancia al evento, pero es que han sucedido muchas cosas en un año: nuevas personas aparecen muy al estilo de Quiet City, donde no buscas que suceda nada cuando conoces a una persona, pero ya desde las primeras palabras ha transformado tu destino. También aparecen autores, nuevos libros y muchos proyectos creativos, pero por el momento, todo el empeño va para el ensayo sobre Tepe.
Se acerca la época más hermosa del año; tiempo para meditar, para cerrar ciclos y hacer balances, pero también para comenzar nuevos proyectos o para aterrizar sueños. Al final, díganme si no, la mejor época para enamorarse es el otoño, quién sabe por qué.
No los atosigo. Estoy en vísperas de mi cumpleaños y ya me entra la nostalgia, jaja. Y ya que he dicho dos veces la palabra "Vísperas", lo que son las coincidencias, el salmo 94 que es el que hoy se lee en el oficio de vísperas dice:

Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras."

Les juro que no lo busqué adrede. "Masá en el desierto", ¡caramba!, si apenas estoy en el bosque.
Les endulzo la tarde con dos voces hermosas, Gabriela Anders, argentina-norteamericana, que ha fusionado las fuentes de los sonidos del continente:



y, una clásica en mis archivos, la genial Marisa Monte:


viernes, 23 de octubre de 2009

Repaso de la Semana



En estos días han sucedido eventos de todo tipo: el presupuesto de egresos parece una olla de porquería que está en ebullición; el Twitter (que carajos, nomás no me acaba de convencer) está a punto de ser una forma de agrupación colectiva, lo que demuestra que a la larga, el Internet puede ser más que foros y pasar a la acción. Se suspendió la Feria del Libro del Zócalo, la violencia se ha disparado en el norte pero también en las ciudades gringas, falla terriblemente la luz en Ozumba (los amigos de allá cuentan que son boicots) con lo que se cae el comercio, nuestros gobernantes locales parecen no terminar de entender la labor política y se pierden en la fotografía, etc. etc. etc.
Mis ideas sobre nuestro tiempo son reductibles a la Cultura, y no me tachen de insensible o de egoísta, pero hasta este momento sigo creyendo que sólo la Cultura nos puede elevar en la sociedad, hacerle ver sus orígenes, su devenir y proponerse un cambio acorde a sus verdaderas necesidades y expectativas. Un pueblo sin memoria no puede ser pueblo, pero un pueblo sin cultura no es ni aquella definición técnica de la agrupacion de individuos con un fin común.
No hay manera de concebir de otra forma el papel de la Cultura, porque incluso, en la búsqueda de vida extraterrestre (cómo me encantó la conferencia de la dra. Antígona Segura Peralta), los científicos han abandonado la idea de "inteligencia artificial" para buscar "civilizaciones comunicantes". La comunicación, sus herramientas y técnicas son indicios para comprobar que seres del mismo tipo han llegado a estructuras superiores de convivencia. La Cultura, nos rodea, pero también nos envuelve.

No soy un viajero , ni salgo más allá de 300 km del pueblo, pero en los viajes relámpago que he podido realizar, sigo estudiando los paisajes y repasando los eventos mundiales para ubicar en dónde estamos exactamente. Mi generación está viviendo una época inédita, que tenemos que ir desmembrando poco a poco pero sin comprender del todo. Insisto entonces, sólo la Cultura nos puede ayudar. Y pensemos que además, es lo único que nos une de verdad, pues la religión, la política, las distintas formas de pensamiento social sólo contribuyen a la división. La Cultura nos permite tener la primera cualidad para ser hombres colectivos, que es la tolerancia.

Muchas ideas como ven y quizá no tienen pies ni cabeza. Estoy trabajando muy arduamente para desentrañar el pasado de Tepetlixpa que ni he tenido tiempo de subir nada a La Cara del Cerro. Por las mañanas, entre 5 y 6 es mi mejor hora para escribir, con cafecito caliente y el frío de octubre, hay mucha más música sobre la cuál platicar, pero eso dejémoslo para la próxima semana. Finalmente, si alguién quiere hacerlo, mi lista de regalos para el próximo 30 incluyen: el tomo III de las obras completas de Octavio Paz, una pluma fuente, una camisa a rayas y un cuaderno para apuntes... no hay mesa de regalos, pero bienvenidos sean!


lunes, 19 de octubre de 2009

Folk, Scarlett, sentimientos...

Bueno, el folk es una corriente musical que apenas si sienta bien a los auténticos "emocionales", porque sus letras siempre hablan de los sentimientos de las personas, no tan agresivo como el rock, que es una declaratoria sin cortapisas ni tan cursilón como las baladas, que son melcocha que se debe dosificar.
Mi relación con el folk es una travesía de vericuetos que comenzó en 2007 a raíz de mi soltería a fuerzas. Los vericuetos se deben a que el folk es música en inglés, y comencé oyendo folk en español, de un demasiado folk Mikel Erentxun, aunque los resultados fueron excelentes para sentar emociones y ver pasar el tiempo, el desencanto y el desamor.
En fin, ahora del dejo una propuesta que lo reconozco, me gustó por ser algo de mi favorita Scarlett Johansson. Como actriz tiene sus momentos en que uno duda, como cantante, es mejor dudar doblemente, pero es hermosa, la adoro y al final su single "Relator" es como un momento para dejarse llevar por los demás, sacar el lado fresa y escuchar con audífonos en un día cualquiera cuando nos entra una ligera depre.


lunes, 12 de octubre de 2009

Son Jarocho y algo más

Entre mis recorridos por papeles viejos y libros investigando más sobre Tepe, sigo mi etapa musical. Creo que sólo hasta hace unos 20 días he visto con otros ojos al son jarocho y eso gracias a los videos que vimos el otro día en casa de Juan José, aunque podría ser desde el 15 en esa pachanguita a la que fuimos... como sea, el caso es que me gustan sobre todo los experimentos sonoros y encontré a este grupo Alegrías de a Peso, que realiza mezclas con los sonidos tradicionales de nuestra América. Del disco me encantó la perfecta fusión de la marimba nicaragüense, el acordeón del vallenato y las jaranas del son. En fin, no soy conocedor, ahí les dejo un poquito y mientras ustedes oyen, seguiré escudriñando el pasado de Tepe.


miércoles, 7 de octubre de 2009

Papeles del sargento Serrano



Quisiera poder compartir con todos los que me leen siquiera un pedacito de la gran emoción que tuve al encontrar a mi bisabuelo en mi revisión por la Historia de Tepe. Es demasiado hablarles de mi ascendiente, que tiene su propia historia rayando con los eventos nacionales: zapatista, sargento federal, escribano, redactor de contratos y funcionario público. Pero lo que sí quiero compartirles, porque puedo, es la emoción que sentí al encontrar entre los papeles que investigo ahora, su nombre, sus papeles, sus documentos. Apenas si lo conozco en fotos (que también descubrí por estas andanzas investigadoras hará un año cuando menos), pero sientoq ue me identifico con su caracter de hombre de letras.
Hoy vi sus papeles manuscritos, una letra hermosa, un domino magistral del manguillo y una pulcritud que se refleja en que ninguna letras está de más o desaliñada. ¡Si supieran lo que sentí al encontrar su nombramiento de tesorero!
Estoy emocionado, es todo lo que puedo decirles por el momento...

lunes, 5 de octubre de 2009

Pinceladas de Cuernavaca I



Para sentir a Cuernavaca, estando fuera de ella e incluso dentro, siempre hay que volver sobre el relato corto Cuernavaca, de Alfonso Reyes, donde narra los pormenores de una ciudad rodeada de vergeles y sorpresas mientras observa a las aves rayar su cielo.

El maestro nos regala una postal de Paisaje más que de Ciudad. Reyes examina con sabiduría los elementos que circundan Cuernavaca, consciente que el encanto de esa ciudad-pueblo es su naturaleza, no mágica pero sí muy sensorial, donde: los volcanes, transparentes a la madrugada, cuando los poderes de la tierra, iglesias y cuarteles, dejan oír los primeros toques de campanas y de clarines, se dejan ver poco a poco envueltos en un fulgor de azafrán, manchado de nubecillas negras y cruzado de bandas azules en abanico…

El texto es de los años cuarenta, cuando el furor de los extranjeros va decayendo un poco y la ciudad adquiere su propio perfil. Pero esta etapa no es decisiva, ni concluyente. El problema primordial de Cuernavaca es su falta de definición de identidad, pues ha estado entre la ciudad de trashumantes y viajeros de paso, y el lugar del exilio definitivo (involuntario pero necesario) de migrantes. Cuernavaca es de Morelos la menos morelense de sus poblaciones, y el que sea la capital del estado es tan solo una delicada ironía. Lugar de partidas más que de llegadas y de arraigo a cambio de olvido, no es su clima bondadoso lo que la hace ser una ciudad con vida propia, sino el poder que hay en sus callejuelas y su paisaje circundante, orgiástico, imposible, decadente, para que la vida se detenga y se reinvente. Por eso la validez del relato de Reyes, la fuerza de su argumento de inmutabilidad: siempre igual y siempre cambiante, el drama del amanecer y el anochecer vale por sí solo, visto desde aquel aéreo balcón, la estancia en Cuernavaca.

Reyes hace un recorrido por las andanzas históricas de la ciudad, sus visitantes, sus invasores, los ilusos que compartieron el cielo morelense con las realidades sociales del pueblo. Y es esa mescolanza la que dará esa conformación dinámica de Cuernavaca, tierra típica y de color local, por su sustancia comienzan a correr los morbos extraños. Porque el texto, con toda su edad, se adelanta a el influjo que a futuro tendrían las oleadas de inmigrantes, sin saber que la definitiva, después del terremoto de 1985, sería la que engendraría a su clase media, el puntero de la capital del estado, los demandantes de cambios industriales y modernizadores que sin embargo no representan la conformación de una identidad ideológica sustentada en la pertenencia. Desde el tiempo de Reyes, confirmado en la época actual, en Cuernavaca, “pequeña Babel”, va naciendo una mescolanza de modas y maneras dignas de la atención del sociólogo.

Cierto que las migraciones como todo proceso de movilidad humana, termina siendo un movimiento cultural. Reyes se detuvo con atención en la vida sibarita, a ratos excéntrica, de las clases altas de la ciudad. Habla de los extranjeros que son insoslayables, como el embajador Morrow y de Maximiliano; pero también de los locales, innominados en su prosa pero presentes en espíritu: uno los siente jugar en el campo de golf y beber tragos en la terraza del Hotel Bellavista.

Reyes y muchos escritores de Cuernavaca han dejado de lado a la clase popular, la masa informe que no tiene distracción fuera del Parque Revolución, ni los migrantes guerrerenses que fundaron la bravía colonia Antonio Barona (general Antonio Barona, corregía un amigo). Pasan en blanco.

Pero ¿es eso un error deliberado o una verdad? Hay que volver sobre Cuernavaca y su falta de identidad, donde el orgullo localista de las tertulias zamoranas y los corrillos musicales de Mérida con trova y jaranas yucatecas, simplemente no tienen correspondencia. Para eso hay que ir a Cuautla, a la calurosa Jojutla, donde se da un orgullo local disfrazado de logros, donde apenas va surgiendo una generación que se arranca los cabellos porque sus padres no conservaron el patrimonio cultural de sus poblaciones y junta ruinas para elogiar los pedazos de monumentos que les quedan.

Esto es un islote de gente que escapa de la vida: aquí se esconden los irregulares del sexo; los jóvenes que huyen el deber militar; los espías que han decidido no espiar nada, sino disfrutar simplemente su breve tránsito en la tierra; los cardíacos de la capital que han renunciado a la lucha; los que no quieren saber nada del mundo ni sus turbulencias; los monjes de la voluptuosidad; los últimos individualistas.

Cuernavaca es paisaje, lugar de encanto; el destino previo para seguir adelante, hoy como ayer. En todo caso, el lugar de descanso, de tabachines y palmeras en las avenidas. Ciudad de modernidad encolerizada que vende productos a las clases medias y hace crecer la parte oriente con plazas y centros comerciales. Todo el que llega a Cuernavaca queda condenado al desarraigo, a enamorarse de sus cielos y colores pero no a tenerlos para sí. Al final, propios y extraños hacen de Cuernavaca un objeto que se alaba, se añora y se hace objeto. En Cuernavaca, la gente ganará algo al final de cuentas si realmente quiere ganarlo: descubrir su humanidad, porque la ciudad de la eterna primavera es un escape donde no se echan raíces, solo se proyecta lo que uno es.